MI INCERTIDUMBRE

"El observador, por el mero hecho de cumplir su papel, altera aquello que observa o mide, existe siempre una variación, una incertidumbre"

Werner Heisenberg, físico alemán

Cambio de estación, cambio de manga corta por manga larga, cambio de...bueno, mi Atleti no cambia ni queriendo, y sobretodo, cambio de vuelta. Segunda vuelta.

Esta semana me encuentro especialmente cansado, quizás sea porque no hay clase y he decidido bajar el ritmo, y cuando desconectas un poquito más, el cuerpo se viene abajo. El lunes empieza lo que se cree que es el edificio del MIR, si la primera vuelta son los cimientos, en la segunda empezamos a poner esos ladrillos que nos harán subir como la espuma, hasta donde podamos llegar. Eso no dirá nada de lo buenos que seamos, sino de lo bien o mal que hemos estado un sábado por la tarde. Injusto...en parte.

Al acercarse la segunda vuelta te cuestionas a tí mismo, miras tu puesto actual, te deprimes, miras hacia el futuro, y te ves fuerte estudiando como un campeón, te ves cual Alonso sobre un futurible Ferrari, imbatible. Pero miras de nuevo a la pantalla que te dice lo torpe que has sido estos tres meses, y sientes un poco de vacío. Quizás, por el mero hecho de haber visto ahora tus errores hayas cambiado tu velocidad, tu posición o incluso tu espín, cual electrón heisembergiano. En definitiva, a pesar de lo que digan las mediciones en este momento, no tenemos ni puta idea de dónde vamos a estar el día 23 de enero. En el fondo, todos somos como ese gato de Schrödinger, no se sabe si estamos vivos o muertos hasta que nadie abra la caja de una maldita vez.

Nos pasamos la vida quejándonos de nuestra mala suerte, de la malicia del profesor de turno, del árbitro... No nos damos cuenta de que nosotros mismos somos nuestro propio lastre, de que la suerte favorece a los espíritus bien preparados y de que debemos agarrar el toro por los cuernos. De ahí que esta semana haya bajado el ritmo, porque a veces hace falta apartarse un poco del mosaico para ver la imagen que forma. Porque a veces es más productivo meterse en un autobús y pasar cinco horas en él para ver a quienes echas de menos, porque a veces merece la pena escaparse de casa a las diez de la noche para despedir a un viejo amigo que se marcha. Porque las barras de los bares, los bancos de los parques, los oídos receptivos, aportan más que cualquier eslogan prefabricado o que cualquier libro de autoayuda. Porque a veces el observador, por el mero hecho de observar, es capaz de cambiarlo todo.

2 Anotaciones sagaces:

W. dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dices.
Yo termino la primera vuelta hoy. Mañana clase. Y pasado me monto en un avion. Porque como tu dices a veces hace falta apartarse un poco del mosaico para ver la imagen que forma.

Sé fuerte, cuidate, el Atleti subirá, los percentiles no existen, yo creo que el gato de Schrödinger está vivo.

Anna dijo...

Una entrada muy acertada, me ha encatando.
Anímate!!